El 24 de noviembre hemos celebrado en el colegio el martes solidario, presentando a los alumnos la campaña de este año de PROYDE “El agua sucia no puede lavarse”. Necesitamos una nueva cultura del agua basada en el ahorro, el aprovechamiento y la optimización de su gestión por lo que cada gesto por parte nuestra cuesta y suma. Comenzamos la mañana realizando una reflexión desde infantil a bachiller sobre la importancia de cuidar el agua de nuestro planeta y que está en nuestras manos la preservación de este elemento tan importante en la vida de los seres vivos. A las 10:45 tuvo lugar un acto en el patio al que acudieron profesores, alumnos, familiares, personal no docente donde se leyó un manifiesto sobre la campaña. Un alumno de cada curso ofreció una gota simbólica de agua en la que respondían a la pregunta “¿Qué podemos hacer para cuidar el agua de nuestro planeta?”, en ella daban diversas soluciones que se podrían llevar a cabo en los hogares, en el colegio… para contribuir a no malgastarlo y preservarlo. Llenaron con sus gotas un tarro simbólico dibujado como reflejo de su compromiso y concienciación. A continuación, se les entregó una chocolatina de comercio justo que previamente habían solicitado como contribución. En secundaria se llevaron a cabo tutorías y talleres a lo largo de la mañana para concienciar sobre el uso responsable del agua. También, en primero y segundo de bachiller llevaron a cabo talleres específicos en la última sesión del día. Desde PROYDE agradecemos a la comunidad educativa la implicación y colaboración en todo lo que proponemos a lo largo del curso escolar. Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, puede cambiar el mundo.
Todos los comienzos tienen su despedida; forma parte del ciclo natural de las experiencias que vivimos, y estas se cierran para abrir paso a nuevas vivencias. Este final de trayecto lo escriben los profesores de último año de formación inicial que, después de cuatro años intensos, ponen punto y final a este recorrido formativo. Así, el 21 y 22 de octubre se reunieron en la residencia de Arcas Reales, Valladolid, 13 docentes de tercer año de formación, todos ellos procedentes de las diferentes obras educativas de La Salle de la zona noroeste, en el que participaron nuestros compañeros Cristina y Juan
Durante su última experiencia como “profesores nuevos”, los asistentes participaron de varias experiencias personales y grupales en torno al “ser educador”. El primer momento del viernes 21 tuvo lugar en el centro La Salle Managua, en Palencia. La obra socioeducativa del barrio “Pan y Guindas” fue el contexto elegido para mostrar a los docentes actitudes docentes como la implicación, el acompañamiento y la inclusión en un entorno marcado por la inmigración y la precariedad laboral y social. La escuela es un salvavidas para muchos jóvenes, la última opción para abrir una oportunidad de futuro en sus vidas. La jornada finalizó con la dinámica colaborativa “Rutina CSI”, la presentación del proyecto evangelizador del Instituto y el testimonio compartido de tres alumnos, un exalumno y el director del colegio La Salle de Valladolid bajo la pregunta: ¿qué se espera de un educador lasaliano?
El sábado 22, en clave más personal, comenzó con la presentación del cuaderno de campo que acompañará el crecimiento del profesor dentro del centro; a esta iniciativa, le acompañó la propuesta Emaús, con una invitación expresa a compartir en parejas su momento actual y sus expectativas de futuro. ¿Y qué hacemos con todo lo que hemos aprendido? -indicó finalmente Noelia Redondo, delegada de formación. “Esta es la pregunta que nos tiene que acompañar en cada momento de nuestra vida educativa” – añadió. El punto final del encuentro estuvo marcado por una sencilla celebración que sirvió para recoger y hacer síntesis de los últimos cuatro años. Un momento emotivo que, sin duda, marcará el buen hacer como maestros de nuestros educadores.
Después de casi un mes de rodaje, por fin llegó uno de los momentos más esperados del comienzo de curso en Grupos Cristianos: la convivencia inicial de los Grupos de Descubrimiento. Más de 70 alumnos de 6º Primaria, 1º y 2º ESO, acompañados por educadores del centro disfrutaron de una tarde especial el pasado viernes 21 de octubre.
Aunque solo fueron unas horas, hubo tiempo para recordar tiempos pasados y recuperar emociones. El encuentro comenzó recordando las canciones que los chicos aprendieron el verano pasado en Bujedo. A continuación, los grupos fueron haciendo talleres por niveles. Los chicos de sexto elaboraron una pulsera y un llavero con abalorios. Los chicos de 1º de ESO hicieron un marco para poner fotos adornado con la inicial de su letra. Mientras, los más mayores hicieron un Midori o agenda de notas
Después de un rato de oración, el encuentro finalizó con la merienda, un vaso de chocolate con galletas. La próxima cita la tendremos el viernes 25 de noviembre que celebraremos la Vigilia de Adviento. Gracias a todos los que os habéis animado a seguir construyendo Grupo en este encuentro. ¡Seguimos en camino!
El viernes 21 de octubre, los niños y niñas de 5 años visitaron el Museo Escuela de Polanco. En un edificio histórico con mucha magia, que fue casa de Menéndez Pelayo, se encuentra este museo que nos hace viajar en el tiempo hasta las escuelas de nuestros abuelos y papás.
Nos sentamos en sus pupitres con sus pizarrines y cuadernillos y nos enseñaron las diferencias de cómo aprendieron ellos a cómo lo hacemos ahora.
A través de diferentes talleres y charlas aprendemos cosas como la taquigrafía con las letras que ya conocemos o anécdotas de aquellos tiempos.
La escuela siempre será un lugar entrañable para nosotros y cuando pasen los años , iremos guardando en nuestro corazón recuerdos que siempre nos harán sonreír.
Una de las competencias importantes del siglo XXI es la lingüística, tanto en lengua materna como en otras lenguas extranjeras. Por este motivo, el colegio ha organizado una vez más un intercambio con alumnos del Colegio La Salle de la ciudad francesa de Laval. Nuestros 55 alumnos fueron acogidos el 14 de octubre con un gran recibimiento en el colegio francés. En dicha ciudad se alojaron en familias durante 5 días.
Conocer una lengua es algo más que una cuestión gramatical o de dominio del vocabulario, es sin lugar a duda una cuestión cultural. Conociendo la cultura francesa conocemos mejor la lengua. Es lo que nuestros alumnos han podido hacer al convivir con familias y alumnos franceses durante este periodo de tiempo. La experiencia ha sido muy positiva y estamos seguros que el input lingüístico recibido será una gran fuente de motivación para el estudio del francés.
Además de los días que se pasaron en familia, también tuvieron tiempo para descubrir la cultura y el ocio de este bonito país. Pasaron un día en el Mont Saint Michel, paseando por arenas movedizas, otro día en París, donde subieron a la Torre Eiffel y descubrieron los lugares más emblemáticos de la ciudad y por último un día en Disneyland Paris para celebrar el 30 aniversario del parque.
Tras varios años sin hacer salidas con pernocta, todos estábamos ilusionados y esta salida ha servido para fortalecer los lazos de amistad y compañerismo entre alumnos, las relaciones entre alumnos y profesores, y sobre todo para descubrir la internacionalidad de nuestra familia La Salle.
Sin embargo, esto no acaba aquí puesto que en el mes de mayo serán las familias españolas las que acogerán a los alumnos franceses en Santander. Agradecemos desde aquí a José Manuel, Teo, Nuncy y Sara B. por su disponibilidad para acompañar a los estudiantes en esta aventura de 8 días en Francia.