GRACIAS POR BUJEDO
Esta noche no hemos escuchado ruidos nocturnos, tampoco el grito del pavo. No hemos tenido el tiempo libre que tanto nos gusta para jugar, bailar o simplemente estar sentados en la hierba del campo. No hemos jugado con las linternas por la noche ni escuchado el silbato de los profesores para intentar hablar. Esta noche hemos dormido en nuestra casa, lo que significa que la apasionante aventura de cinco días en Bujedo ha terminado y se despide hasta otro curso.