Pan, palmas y sonrisas: una mañana especial entre ESO e Infantil

El pasado Miércoles día 4, el colegio ha vivido uno de esos momentos que dejan huella. Los alumnos de 1º de ESO, junto a su profesora de Música, han bajado a las clases de Infantil para compartir con los niños y niñas de 5 años una actividad muy especial dentro del proyecto de narrativa “Clanes”.

Con ilusión —y también con algún que otro nervio— los mayores se han convertido en maestros por un rato. Les han enseñado cómo, en muchas regiones de España, las panaderas trabajaban el pan en grupo mientras marcaban ritmos con las palmas, los utensilios y los golpes sobre las mesas. Entre risas y mucha curiosidad, los pequeños han intentado seguir los compases, descubriendo que la música puede nacer de algo tan sencillo como una mesa y unas manos con ganas de jugar.

El aula se ha llenado de ritmo, de miradas cómplices y de esa mezcla tan bonita que surge cuando distintas edades comparten aprendizaje. Los mayores han demostrado responsabilidad, paciencia y cariño; los pequeños, entusiasmo y admiración.

Y si la música puso el ritmo, el olor a pan recién hecho puso el corazón. Los alumnos de Infantil recibieron a sus compañeros con pan elaborado por ellos mismos en clase, como parte de la motivación para el nuevo proyecto que están a punto de comenzar: “Greeny”, dedicado a los hábitos saludables y a la importancia de una buena alimentación.

Más allá de la actividad, la mañana ha sido un ejemplo precioso de lo que significa una verdadera educación vertical: aprender juntos, crecer juntos y sentirse parte de algo común. Cuando los mayores enseñan y los pequeños se sienten acompañados, el aprendizaje va mucho más allá de los contenidos. Se construyen vínculos, confianza y comunidad.

El miércoles el colegio no solo ha olido a pan recién hecho; también ha sabido a compañerismo, tradición y futuro compartido.

Los niños de cinco cantan las marzas.

Este último viernes de febrero, nuestras niñas y niños de 5 años han llenado el cole de alegría cantando las tradicionales Marzas de Cantabria. Con muchísima ilusión, han recorrido las clases de Infantil entonando estas canciones tan especiales que anuncian la llegada de la primavera.

Se notaba en sus caras lo orgullosos que estaban y las ganas que tenían de hacerlo bien. Ha sido un momento entrañable, de esos que nos recuerdan la importancia de mantener vivas nuestras tradiciones desde pequeños.

Además de disfrutar muchísimo, han podido conocer un poquito más la cultura de su tierra y compartirla con sus compañeros y maestras. Sin duda, una experiencia preciosa que nos ha dejado a todos con una gran sonrisa.

Hospital de ositos. 5 años.

El miércoles 25 ,los peques de Infantil 5 años han vivido una experiencia de esas que no se olvidan fácilmente. Con sus peluches bajo el brazo y muchísima ilusión, visitaron el Hospital de Ositos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria.

Nada más llegar, los nervios y las sonrisas lo llenaban todo. Cada niño llevaba a su osito, perrito o muñeco porque, claro, ¡estaban malitos y necesitaban ayuda urgente! Allí les esperaban los estudiantes de Medicina, que se convirtieron en médicos por un día y les atendieron con una paciencia y un cariño admirables.

Pasaron por distintas consultas: les tomaron la temperatura, les hicieron “radiografías”, les pusieron vendas e incluso les prepararon el tratamiento necesario para que se recuperaran. Pero lo más bonito no fue solo curar a los peluches, sino ver las caritas de nuestros alumnos tan atentos, haciendo preguntas, escuchando explicaciones y cuidando con tanta ternura a sus muñecos.

Fue una mañana llena de aprendizaje, pero también de emociones. Muchos pudieron perder un poquito el miedo a las batas blancas y entender que los hospitales son lugares donde las personas trabajan para ayudarnos a sentirnos mejor.

Al final de la visita, todos los ositos estaban completamente recuperados… y nuestros niños, felices y orgullosos de lo bien que habían cuidado de ellos. Sin duda, una experiencia preciosa que recordaremos con mucho cariño. 

Érase una vez... las estrellas.

El jueves 5 de febrero, los alumnos de cinco años visitaron el Planetario de Santander. A través del proyecto “Más allá de las nubes” han ampliado sus conocimientos sobre el espacio, los planetas, estrellas y otros cuerpos celestes.

Además, han elaborado con ayuda de sus familias, numerosas producciones plásticas para realizar una exposición con la que demostrar todo lo aprendido. Con esta visita al Planetario, se han convertido en pequeños astronautas que descubren nuevas constelaciones y Galaxias mirando a través del enorme telescopio y escuchando las historias de Casiopea en busca de una estrella de fuego para Helios.

Han podido afianzar todos esos saberes y vivenciar una experiencia única, incluso un poco mágica, que les quedará grabada en su retina para mirar siempre al cielo con ojos de niño.

La Salle colegio reconocido por UNICEF Centro Referente en los Derechos de la Infancia.

El colegio ha sido reconocido oficialmente por UNICEF como Centro Referente en los Derechos de la Infancia, una distinción que acredita el firme compromiso del centro con la promoción, protección y defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes en el ámbito educativo.

Este reconocimiento, otorgado tras un proceso de evaluación y acreditación, pone en valor el trabajo continuado del colegio en la creación de un entorno educativo seguro, inclusivo y participativo, donde el alumnado es el verdadero protagonista de su aprendizaje y se fomenta activamente el respeto, la igualdad, la solidaridad y la justicia social.

Ser Centro Referente en Derechos de la Infancia implica integrar estos derechos en la vida diaria del centro: en el proyecto educativo, en las metodologías de aula, en la convivencia escolar y en la participación activa del alumnado en la toma de decisiones. Asimismo, refuerza la educación en valores y la formación de ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con la construcción de una sociedad más justa.

Desde La Salle Santander se entiende este reconocimiento no solo como un logro, sino también como una responsabilidad y un estímulo para seguir mejorando. Supone renovar el compromiso con una educación que pone en el centro a la persona, que escucha la voz del alumnado y que trabaja de manera constante por su bienestar integral y el respeto a sus derechos.

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